Manual del plantador de jardines

Noel Clarasó fue un escritor catalán del siglo XX que publicó algunas de las mejores obras de jardinería en español. También tiene numerosas citas célebres, le dio al humor y escribió novelas y cuentos terror. Sin embargo me temo que es imposible encontrar un libro suyo sobre jardinería que no tenga más de 10 años. ¿Acaso ninguna editorial se ha dado cuenta del gran valor de sus obras?. ¿Por qué no conocemos a nuestros escritores contemporáneos y, en cambio, nos obligaban en el cole a leer La Regenta?. Aclararé que no tengo nada especial contra este libro de Leopoldo Alas pero estareis de acuerdo en que era un libro muy peñazo para preadolescentes. Termino con un extracto de la introducción del Manual del plantador de jardines (Editorial Labor, 1948) de Noel Clarasó.

El cuidado de un jardín comprende dos órdenes de trabajos: los puramente de limpieza, que no tienen relación directa con las plantas, y los de plantación y cultivo, que la tienen. Aunque los dos trabajos son ejecutados por la persona llamada jardinero en el sentido más amplio de esta palabra, es evidente que para barrer las avenidas, arrancar las hierbas, pasar el rastrillo, y aun regar, hacen falta muchos menos conocimientos técnicos que para plantar, cuidar y reproducir las plantas.

El peón jardinero no siempre está suficientemente documentado para entrar en contacto directo con las plantas y, por otra parte, el técnico no siempre se aviene a ejecutar simples labores de peonaje. En esta alternativa, por razones de comodidad y de economía, se opta muchas veces por encargar al peón todos los trabajos de un jardín. La limpieza se hace bien, pero las plantas acusan el trato de una mano poco diestra, que no conoce suficientemente sus exigencias.

Un jardín limpio, pero con las plantas mal tratadas, no puede dar jamás la sensación de un jardín bien cuidado. Pero si las plantas están cada una en el lugar que le corresponde por sus apetencias y se las trata cuidadosamente, según sus necesidades, el jardín estará bien cuidado aunque la limpieza no sea exagerada.

Por cierto, esta es una de las más conocidas frases de Clarasó cuando yo iba al cole; A veces más vale callar y pasar por tonto que abrir la boca y demostrarlo.

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