Evolución de Nogal desmochado

Nogal (Juglans regia) desmochado
Nogal (Juglans regia) desmochado

Este nogal (Juglans regia) fue desmochado hace 4 inviernos. Estaba muy afectado por taladros y periódicamente se le partían ramas bastante gruesas incluso en días sin viento. En las heridas y aprovechando los túneles del taladro se habían instalado hormigas carpinteras que debilitaban aun más la madera a una velocidad mayor que la propia regeneración del nogal, que había perdido bastante vigor y apenas crecía.

Debe tener unos 50 años aunque llevaba los últimos 35 totalmente desatendido y lo había engullido parcialmente un zarzal de 5 metros de altura. Su porte y estructura del enramado era bastante interesante y fue una pena destruirlo, pero literalmente se caía a cachos.

El desmoche fue intenso y sólo se dejaron 4 o 5 tocones gruesos. En primavera broto con fuerza sacando varas por los cortes y un poco más abajo, aunque muchas se partían en seguida. El segundo invierno después del desmoche se reformo limpiando la zona central desde la cruz y despuntando las ramas largas y finas que tenían tendencia a la horizontalidad. De esta forma ramificarían y engrosarían, manteniendo un porte erguido.

El tercer invierno no se realizó ninguna intervención ya que el propio árbol empezó a secar las ramas interiores y sin futuro. Esto fue debido, en parte, a la gran frondosidad que adquirió un par de años después del desmoche. La  sombra en las zonas internas se encargo de anular el exceso de ramitas para que predominaran las mejor situadas, con mejor insolación y aporte de nutrientes.

Aunque a priori el desmoche parece haber provocado un efecto de rejuvenecimiento, los efectos de esta poda tan drástica se siguen manifestando y perdurarán muchos años.

El corte que muestra la imagen de la izquierda todavía no se ha cerrado después de 4 años y es probable que tarde muchos años más en cicatrizar completamente. Mientras tanto el duramen o madera muerta del interior corre el riesgo de descomponerse y ser atacada por taladros, insectos xilófagos y hormigas carpinteras.

El siguiente corte es probable que se cierre durante la próxima temporada de crecimiento. En este caso se trataba de una rama bastante gruesa pero no tanto como la anterior.

No obstante, ya se observan pequeños agujeros en la madera del corte. Algún tipo de insecto ha penetrado en esta zona y habrá debilitado la madera comiendo y excretando en el interior del tronco.

También existe un peligro real de un ataque de hongos aunque en esta zona de la ribera baja del Ebro no hay suficiente humedad como para que esto sea frecuente.

Este otro corte era de pequeño tamaño y se cerró relativamente temprano sin sufrir daños. Tiene la apariencia de un ombligo con curiosas arrugas de corteza.

Bajo la cicatriz del corte podemos ver otra cicatriz más pequeña proveniente de una rama chupón que brotó tras la poda. Al ser un punto muy bajo en el tronco, esta se eliminó partiéndola y el engrose del tronco no tardó en engullir esta minúscula herida.

La poda más interesante que se le puede hacer a un árbol es acompañarlo a lo largo de su vida con unas tijeras de podar de mano. En el momento que necesitamos motosierra es cuando se producen más daños y se consiguen peores resultados. Sin embargo esto sólo es posible cuando se controla el árbol desde muy temprana edad y no han intervenido otros actores con sus respectivas ideas sobre la poda.

A propósito de esto, un conocido me sugería una técnica para fomentar la fructificación de este nogal, que hace años que no da un sólo fruto. Con sus palabras…

“Dale una paliza por todo el tronco con el cazo de la jada y ya verás al año que viene.”

Si os fijáis en la azada de la derecha, el cazo sería la parte contraria al filo con el que se cava. Es bastante similar a un martillo y puede provocar serios destrozos en la corteza del árbol. Es probable que esta historia tenga alguna base pues sospecho que cuando un árbol intuye su muerte cercana intenta fructificar lo máximo posible. Sea o no sea así, estas prácticas son bastante ilógicas pues te arriesgas a perder el árbol.

Volviendo al seguimiento del desmoche, hay una rama nueva en cuestión que se ha desarrollado más de 6 metros y ha alcanzado un grosor y ramificación importantes. Si nos centramos en su inserción sorprende ver como la corteza va rodeando el viejo tocón para asegurar su estabilidad. Pero no deja de ser un nuevo punto débil, ya que podría partir un día de mucho viento. Incluso cuando la herida este totalmente cerrada tendrá mucha menos resistencia a la tracción que una rama inalterada, ya que su duramen no tiene continuidad por todo el interior de la rama.

Menos mal que la mayor parte del soporte lo constituye la madera sana, que es la exterior junto con la corteza. Por eso es posible que los árboles se tengan en pie y resistan vientos fuertes incluso teniendo enormes oquedades en su interior.

Por último mostrar otra inserción de una nueva rama bastante vigorosa, aunque insertada en un tocón seco que se ha descompuesto bastante y presenta galerías de hormiga carpintera. La tapa del tocón la elimine de un golpe seco para ver su interior y determinar si la rama insertada arriba tiene futuro. Por ahora lo dejo a ver como evoluciona ya que no es una rama pesada o peligrosa aunque se desprenda por si sola.

Actualización del 15 de diciembre de 2017

Sobre el tema que me comentaba un abuelo agricultor de machacar la corteza para que el árbol de fruto, hay una técnica en fruticultura que se llama anillado y consiste en retirar la corteza en anillo alrededor de una rama. Las reservas sintetizadas en ella se acumulan, al no poder viajar a otras partes del árbol, y se favorece la inducción floral en las yemas.

También advierte de los riesgos de esta técnica y sugiere que se puede aplicar en el tronco principal si el árbol muestra suficiente vigor.

En árboles muy vigorosos y reacios a entrar en producción, el anillado puede aplicarse incluso en el tronco. La intervención así planteada es muy delicada y debilitante para el sistema radicular, y requiere una atención permanente y gran experiencia en el podador. el riesgo de infecciones y de sangrado (goma, resinas, etc.) es también muy alto.

Podría, por lo tanto, encontrarse una similitud entre el machaque de corteza y el anillado. Lo del anillado lo he extraído del libro Poda de frutales, que es el volumen 5 del tratado de fruticultura de Fernando Gil-Albert Velarde de 1997.

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