Podas drásticas en higuera

Hace 3 años conocí a esta inusual Higuera. Entonces tenía dos troncos paralelos del mismo grosor y una altura de más de 6 metros hasta la cruz. Luego, por encima, otros 5 o 6 metros de gruesas y retorcidas ramas. Es higuera borde y apenas da fruto. Nació salvaje pegada a un muro viejo en una estrecha jardinera de un patio embaldosado. La base del tronco había empezado a engullir baldosas por un lado y a engordar contra la pared por el otro.

Debe tener unos 20-25 años. Es posible que ya hubiera sufrido algún desmoche parcial o descopado brutal. Es probable que durante los primeros años se limitaran a pelar el tronco para evitar molestias con las ramas y así fueron mandando a la higuera cada vez más hacia arriba.

Pero los dueños no se querían deshacer de ella pues durante el verano les proporciona un agradable sombreado en todo el patio.

El primer año fue una masacre, uno de los pies se eliminó completamente y del otro se eliminaron muchas ramas y otras se terciaron. En primavera brotaron chupones rectos por todas partes que alcanzaron los 3 y 4 metros de longitud.

El segundo año hubo que hacer una intensa limpieza en la maraña de ramas para impedir que se estorbaran al engrosar. Cuando ocurre esto muchas ramas se desgajan del tronco terciado al ser empujadas por otras más fuertes o mejor posicionadas. Este tipo de podas drásticas destruye mucho la continuidad de un árbol y es una ruptura que tarda varios años en repararse.

La foto del post muestra el tercer año y la tercera poda desde el primer terciado. Como la higuera estaba respondiendo bien y se muestra estable y fiable, este año se realizó una ampliación de la jardinera para permitir el ensanche de la base del tronco.

El corte nunca debe hacerse a la misma altura que el año anterior para evitar la formación de cabezas de madera. Yo lo hago un poco más alto y dejando más ramificaciones cada año, en forma de manos. Además es conveniente limpiar los tocones que se hayan podido secar del anterior corte para permitir a las nuevas ramas engullir la herida lo antes posible.

Estas podas no son deseables ya que para mantener estos árboles en buen estado hay que reformarlos periódicamente. En muchas especies estas prácticas son impensables y acortaríamos la vida del árbol muchísimo, además de que presentarían un aspecto francamente horrible.

Las higueras son unos árboles con un vigor sorprendente y soportan sin problemas estas podas y muchas otras situaciones que serían extremas para otros árboles.

En el mismo patio también nació una morera en la tapia frente a la higuera. Su situación es muy similar y también presenta una altura exagerada hasta la cruz y la base del tronco oprimida contra muro y baldosas del suelo.

El tronco está más dañado ya que en podas anteriores se le dejaron enormes tocones paralelos que el tronco principal está englobando y le están produciendo chancros que supuran de vez en cuando, aunque el árbol no pierde vigor y tira cada año 3-4 metros de ramas.

La reformación en este ejemplar está siendo más complicada ya que tiene una copa muy estrecha con muchas ramas compitiendo, que si se tocan mucho hacen chancros, no como en la higuera que se fusionan elegantemente.

Todos los años reviso sus troncos y elimino cualquier rama debilitada. Si alguna vez tengo sospecha de que puedan caer siempre se puede hacer un desmoche y reformar de cero pero con una nueva altura de cruz de 2-3 metros. La higuera lo soportaría pero la morera se puede hacer polvo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.